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sábado, 16 de julio de 2011

¿Para qué mirar al cielo?














¿Para qué mirar al cielo?
Si tus ojos ya son la octava maravilla
Que, sin luz propia, solos, brillan
porque son ellos los que chispean fuego

¿Para qué mirar al cielo?
Si en tus ojos es más fácil perderse
y, entre tantas nubes, esconderte
porque son como llamas de hielo

¿Para qué mirar al cielo?
Si el Sol hace tiempo que renunció
y las estrellas lo dan por perdido;
porque puedo ver el universo en ellos

¿Para qué mirar al cielo?
Tus ojos son más increíbles que todo eso.

sábado, 7 de mayo de 2011

Aprende a quererte como eres. //

Puede que haya veces que sea capaz de rendirme a la más mínima pero, ¿quién no lo hace?
Alguna vez, en algún momento determinado de nuestras vidas, hemos pensado que valíamos para algo. ¿Quién no lo ha hecho? Simplemente nos ilusionamos, vemos que nuestros amigos nos apoyan, que desconocidos nos animan, y nos sentimos realmente bien haciéndolo.
Pero, recuerda, siempre habrá alguien más bueno que tú en algo.
No, no por eso has de rendirte, no vas a dejar de luchar por tu sueño porque alguien, al que probablemente ni conozcas, sea capaz de doblarte en talento, de vencerte a la hora de combatir.
Yo nunca renuncié a mis sueños por una posibilidad de que alguien pudiera superarme. No soy perfecta, no hago las cosas tan bien como otros, pero tampoco pretendo hacerlo. Soy como soy; soy incierta, confusa, ilógica, desordenada, sentimental, romántica, loca, desinteresada, desorganizada, apoteósica, gruñona, gritona, llorica.
Pero, ¿sabes qué? Que no me importa. Algún día había que aprender a vivir queriéndose a una misma.
Pienso que lo peor que puede tener una persona es la inseguridad, el desprecio a todo acto que puede llegar a llevar a cabo.
Así que lucha, crece, vive, ríe, llora, ama, besa, duda, estudia, corre, duerme, se libre.
Nadie dijo nunca que naciéramos para vivir encerrados en el prototipo de persona perfecta.


martes, 3 de mayo de 2011

Fragmento.


No sé ni cómo, ni por qué, pero ya era demasiado tarde para dar vuelta atrás.

Las hojas ocupaban lo que venía siendo el cielo, y mis ojos apenas eran capaces de ver más allá de dos árboles por la escasa luz. Mis piernas tiritaban, pero aquello no era frío. No, no podría serlo, al menos no a 30 grados. Podía oír cada uno de aquellos latidos, y sentir cada gota de sudor resbalando por mi cuerpo.

Si desde un principio hubiese sabido que aquello no era más que una pesadilla, no habría corrido tan rápido al escuchar tu voz, tu desgarradora voz. Pude sentir como cada segundo, cada milésima de aquel grito atravesaba sin piedad mi corazón, y como dejaba huellas donde apenas creía posible.

Aquello no era más que un desesperado intento por encontrarte. Pero también era una vaga esperanza por alcanzar un final sin apenas saber con certeza si aquello era un principio.

¿Por qué las cosas se tornaban tan difíciles en tiempos de crisis, aunque estas fueran simples crisis psicológicas?

Las rocas gritaban cosas apenas audibles para los humanos, pero yo sí podía oírlas. No, tampoco es que ya estuviera transformada, eso sucedió tiempo después, simplemente ya no podía considerarme como humana. Las cosas habían comenzado a tomar su sentido, fuera de lo literal. Y, lo más decisivo, había aprendido a observar con ojos que no eran míos. Eso era algo que los humanos apenas se atrevían a hacer. ¿Por qué siempre fueron tan egoístas? Quizás eso me hizo pensar en un pasado cómo podía estar viviendo de aquella manera.

De cualquier manera, aquellas pequeñas pero grotescas piedras empezaban a hablar, a aconsejarme que me marchara. Pero yo seguía buscándote. En aquel momento tú seguías siendo humano, y tenía que conseguir que observaras el mundo tal como lo hacía yo. Sólo así conseguiría traerte de vuelta.

Tampoco podía imaginarme aquel sitio como algo especial, porque no lo era en absoluto. Al menos, para los humanos. Supongo que para mi tenía algo de atractivo.

¿El qué? Pues, es simple. Podía definirlo como algo normal, pero diferente. La transparencia de las hojas era nula, pero suficiente para dejar pasar aquellos inmensos rayos de sol que, llegados al suelo, apenas transmitían firmeza. Los pequeños hierbajos crecían mayormente al pie de los robustos árboles, y danzaban disimuladamente cada vez que una corriente de aire lo ordenaba. Es curioso, a esta orden casi todos le hacían caso, quizás hasta yo un poco. Al caer el sol y nacer la luna, podían oírse pequeños susurros desesperados de aquellos animales que veían tan bien, los de los ojos grandes. Los búhos. Ellos han sido siempre mis favoritos; siempre he pensado que, gracias a sus enormes ojos grandes, podían ver todo lo que yo veía con mayor intensidad, y podían sentirlo mejor.

El caso es que la noche ya se adentraba, y mis pequeñas pupilas empezaban a agrandarse para dejar que entrase mucha más luz, para que yo pudiese ver mejor, para poder encontrarte. Pero aún así, no te veía. Y tus gritos seguían resonando en mi interior.


Si os ha gustado este fragmento (Prólogo - Parte 1), pasaros por http://algomasqueunahistoria.blogspot.com/, no os arrepentireis, os lo aseguro :)

lunes, 2 de mayo de 2011

Suspiros de aire cerrados



Suspiros de aire cerrados
que suplican al verso libre poder nacer,
destripan corazónes y sus náuseas
usurpan amores engañados,
mienten a la noche descaradamente;
vacuos objetos de cariño y amor.

Sombra de la oscuridad y espejo del ayer;
ojos que albergan miradas
cargadas de humilde desesperación
se evaden libremente del daño de tu piel
al rozar suavemente el desprecio de tus labios

¡Librarme de aquel placer nauseabundo
que recore mis venas como la sangre caliente!
Deléitame cada uno de los pasajes de tu boca
Libérame de la dulce prisión que es tu alma
Espérame minucioso

Escucha mis latidos unánimes
al compás de tu suave respiración
que mueve las monótonas hojas del invierno
que se esconde detrás de la melancolía
donde me encuentra, obscena a las letras

Suspiros de aire cerrados
transforman las verdades, varían la realidad
fingen compasión por ti,
esperan pacientes y atacan con palabras
fuertes compromisos de amor falsos
más colmados de dolor que la misma muerte

martes, 22 de febrero de 2011

to smile. (:

Espero que siempre encuentres una razón para sonreír.
No, eso no significa que pida ser aquella razón, ¿o acaso piensas que creo que siempre estarás aquí? No puedo ser tu centro siempre, no vale la pena. Tal vez si la valdría saber dejarme llevar...
Espero que siempre encuentres una razón para sonreír, espero ver cada sonrisa y saber que a ti sí te va bien sin mi. Quizás no sería capaz de dejarte marchar... Quizás es por que ahora mismo no soy capaz de tragarlo.
- Te quiero - susurras. ¿Es que no fuiste capaz de asimilarlo? Ojalá no pares nunca de hacerlo; difícil, lo sé.
Me abrazas, con fuerza. ¿Acaso ya la perdiste toda queriéndome? No me sueltes.
Me besas; ternura. Sí, aún te echo de menos. No quiero llegar a hacerlo nunca.
Por favor, por favor vuelve. Sigue.
Te quiero.

jueves, 10 de febrero de 2011

Disfruta, ahora que puedes, puede que algún día lo eches en falta.



Lucha por lo que más quieres.
Es una frase muy conocida, muy típica, a la que hacemos menos caso de lo que deberíamos.
¿Qué significa? Que en esta vida no todo se gana por que si, hay que saber arriesgarse a perder, pero confiando en que podrías llegar a salir vencedor, por que es lo que ocurre la mayoría de veces... Pero cuidado, eso no significa que por que luches vas a terminar victorioso. Debes desear algo desde el fondo del corazón para que de verdad que se realice.
Los sueños, sueños son, pero siempre podremos adaptarlos de alguna forma a nuestro mundo. Eso es algo que he aprendido, que nunca podremos vivir un sueño tan intensamente como lo imaginamos, pero siempre quedan las realidades que más se le parecen.
Sueña cosas imposibles, pero disfruta las que tienes siempre y algún día echarás en falta.

lunes, 7 de febrero de 2011

Grita.



Gritar. Es sólo un verbo, una acción que podría realizarse de acuerdo a un sentimiento de culpabilidad, de agobio, de felicidad. Sin embargo, muchas veces no nos cabe otra que ahogarlo, aunque tengamos de deshacernos de él a la fuerza, porque su significado nos está haciendo daño. Gritar no es más que algo normal, ruido. Pero tan sólo el saber que estamos liberando algo que nos encarcelaba en alma durante tanto tiempo, aquello que nos impedía sonreír, lo convierte en uno de los gestos más significativos que puede llegar a haber.
Grita. Sí, venga, no tengas miedo, hazlo.
Libérate.
Cuéntale al mundo por qué sufres, quién es el causante de tu desdicha, de aquella pena que ensombrece tu corazón.
Grita. Sí, venga, deshazte de aquello que te impide respirar sin miedo a romperte.
Sonríe.
Cuéntale al mundo por qué lloras en la noche cerrada, por qué finges sonreír cada mañana para después desplomarte tan pronto como la gente de tu alrededor desaparece.
Grita. Sí, venga, hazlo. Grita con cada una de las venas de tu cuerpo, de las lágrimas de tus ojos, de los latidos de tu corazón.
Vive.
Cuéntale al mundo por qué ríes sin motivo, y luego lloras sin razón.
Cuéntale al mundo a quién amas sin sentido, y luego perdonas sin elección.
Grita. Grita. Grita.
Yo siempre estaré aquí para escucharte, y para hacerte escuchar.

martes, 25 de enero de 2011

Sólo tres cosas que deberíais saber.

A lo largo de todo este tiempo me he dado cuenta de varias cosas.
La primera, que todos tenemos una especie de velo que nos cubre los ojos y nos impide ver toda aquella belleza aún sin descubrir, todas aquellas palabras colgando en el árbol y todas aquellas personas brillando por lo bueno que han hecho en su vida.
La segunda, que ese extraño velo se levanta en distintos momentos de la vida y, aunque sea por unos segundos, podemos admirar todo aquello que, a simple vista, nos perdemos todos los días. Podemos descubrir todas aquellas personas a las que tenemos fichadas por algo malo, por algo que, en realidad, ni han pensado hacer. Podemos conocerlas simplemente mirando a través de ese velo.
La tercera, y última, es simple. Sólo he podido darme cuenta una vez, con una sola persona. Ya que con aquella persona mi velo se apartó de mi campo de visión y pude verla tal y como es. Y lo vi en ese instante, y lo veo ahora. La tercera cosa significa que ese velo se nos levanta cada vez que nos enamoramos, ya que es entonces cuando podemos admirar cada una de las bellezas de la vida.

lunes, 24 de enero de 2011

Y le amas, y lo sabes.


Piensas, sonríes. Él.
Escuchas, recuerdas. Él.
Observas, admiras. Él.
Sueñas, imaginas. Él.
Despiertas, estudias, ríes, olvidas, echas de menos, brillas, emerges, te hundes, renaces, suspiras, deseas, amas, duermes, paseas. Y él ocupa cada una de tus acciones.
Aquel intruso al que tanto llamas por la noche, el que se cuela por tus venas sin avisarte, el que te hace sonreír en los malos momentos. Él.
Y le amas, y lo sabes. Y le sientes un poco más arriba del estómago cada vez que te abraza, cada vez que te besa, cada vez que te susurra lo importante que eres para él. Y tú tienes ganas de gritar, de explicarle cuanto le amas cada vez que estas a su lado, cada vez que le abrazas, pero no te atreves. No eres capaz de soltarlo todo, simplemente por que es demasiado.
Por que sería imposible explicarle que te recorre el cuerpo cada vez que le ves, cómo palpita tu corazón cada vez que le aprietas la mano, cómo de largos son tus suspiros cuando le echas de menos.
Y le amas, y lo sabes. Y él también.

sábado, 15 de enero de 2011

Una fecha señala el comienzo de una nueva manera de ver la vida.

Fechas. Hoy en día tan poco originales y representativas... Pero, ¿qué significan? ¿Por qué les tenemos tanto aprecio a algunas? Si simplemente son números, días ya pasados. Pero no... En el fondo sabemos que es mucho más que eso. Sí, puede ser que mucha gente las infravalore, las use cada dos por tres por cualquier tontería, pero nosotros seguiremos creyendo en las fechas como antes lo hacíamos... Aún así, ahí sigue la pregunta, ¿que significan las fechas? Todo este tiempo llevo aprendiendo más de 100 fechas de memoria, algunas me obliga la cabeza, otras se las aprende el corazón. Y, después de tantos números, he llegado a la conclusión de que no son más que recuerdos sólidos a los que agarrarnos, por que nunca nos podremos acordar bien de lo que pasó, solo la fecha es algo que podremos recordar con facilidad. Por que una fecha significa un sentimiento, una acción que cambió por completo nuestras vidas, que las transformó, para bien o para mal, en algo distinto. Una fecha es mucho más que un simple número, una fecha señala el comienzo de una nueva manera de ver la vida, o el final.

jueves, 6 de enero de 2011

Te quiero.

Te quiero, te quiero, te quiero. ¿Me has entendido? Está bien, te lo repetiré.
Te quiero, a ti y a cada una de las sonrisas que despiertan al estar a tu lado.
Te quiero, a ti y a cada una de esas miradas que me aluden, y a las muchas otras que me persiguen.
Te quiero, a ti y a cada conversación que mantenemos.
Te quiero, a ti y a cada canción que nos identifica.
Te quiero, a ti y a la espera para verte de nuevo.
Te quiero, a ti y a la alegría de saber que estás a mi lado.
Te quiero, a ti y al rubor que se colorea en mis mejillas cada vez que te oigo hablar.
Te quiero, a ti y a cada una de tus palabras.
Te quiero, a ti y a cada una de tus decisiones.
Te quiero, a ti y a tus ganas de ser feliz, de vivir.
Te quiero, a ti y a tus sueños.
Te quiero, a ti y a cada mensaje tuyo.
Te quiero, a ti y a cada una de las veces que te preocupas por mi.
Te quiero, a ti y a tu imperfección perfecta.
Te quiero, a ti y sólo a ti.
Y no me preguntes por qué lo hago, no me pidas que intente querer a alguien mejor, por que, simplemente, no hay nadie como tú.

lunes, 3 de enero de 2011

¿No lo escuchas?

¿No lo escuchas? ¿Estás seguro? Pues es el viento... ¿No escuchas como canta, suave, tu nombre, cómo lo repite dulcemente? Quizás sólo sea yo quién lo haga... ¿Y tampoco escuchas la lluvia? Aquella que cae expresamente para parar en ti, para tocarte, ¿no escuchas como dice "te quiero" en voz bajita? Quizás solo pueda notarla yo... ¿Y no escuchas los susurros de la Luna, aquella que te seduce escusando que eres perfecto ante sus ojos? Quizás sólo yo pueda darme cuenta...¿Y no escuchas aquello que va al ritmo de tu corazón? Son los árboles, sólo se mueven cuando tú lo haces, sólo escuchan cuando tú hablas...
¿Estás seguro que no puedes percibir todo eso? Igual es que no me he expresado con claridad...
El viento, aquellos suspiros que nacen en mi boca; la lluvia, aquellas lágrimas que llacen en mis ojos; la luna, aquel brillo que ilumina mis pupilas; los árboles, aquellos que se mueven con mi corazón... ¿Lo entiendes todo ahora?

sábado, 1 de enero de 2011

Por cada risa & cada silencio..

¿Qué es aquello? Pues, simplemente, es un pequeño brillo en los ojos, una nueva esperanza. Sientes que tu corazón vuelve a latir, que tus sonrisas vuelven, cargadas de felicidad, que aquellas sensaciones que creías perdidas vuelven a aflorar con más fuerza que nunca. ¿Por qué? Porque lo sientes, y por que sabes que esta vez no vas a llorar. Porque es un deseo, un sueño, que cada vez está mas cerca de tu alcance. Porque lo sabes, sabes perfectamente que estáis hechos el uno para el otro. Por cada una de las palabras que dices, que pronuncias, por cada risa y cada silencio. Por cada una de sus frases, de sus sonrisas, de sus ocurrencias. Por cada momento en el que ambos pensáis en lo mismo. Por los pocos momentos en los que no sabéis que decir, por cada enfado y cada llanto. Por cada regalo y cada confesión. Por cada una de las risas que aparecen repentinamente al recordar algo. Por cada vez que os echáis de menos sin saberlo. Por cada mensaje, por cada tonteo. Por cada pensamiento que os alude a los dos, pero que, probablemente, no seríais capaces de decir... Por que cada mirada delata lo que los dos sabéis, pero no queréis afrontar.
Te quiero, ¿lo sabías? Y no puedo añadir mucho más.

martes, 14 de diciembre de 2010

Y que las miradas griten todo aquello que no somos capaces de decir.~

Hay veces que lo darías todo por una persona. Que, te llevase donde te llevase, le seguirías. Y muchas veces son esos los peores caminos que casi nunca terminan en una luz brillante, en los que no hay esperanza. Pero, cuando lo das todo, lo haces por algo.
Hay veces que alguien te atraviesa el corazón con una sola mirada. Y, cada mirada de después, sigue despertando en ti esa extraña sensación. A veces piensas que, con aquella mirada, algo más que vuestros ojos se juntaron. Llegas a creer que todo ocurrió por una razón, que aquel momento gritaba todo lo que vosotros no sois capaces de decir. Pero, cuando vuelves a mirar y notas que su mirada está ausente, que no es a ti a quién busca, pedazos de aquella vana esperanza desaparecen. Y piensas que quizás te equivocarte al creer algo solo por su apariencia, que te adelantaste a unos hechos que tal vez ni son reales, que sueñas con cosas que no podrían llegar a ser posibles. Y duele, te atraviesa el corazón. Quizás no igual que aquellas miradas, pero sí el rastro que se deja al no volver tenerlas.
¿El amor? El amor es cosa de dos. Y yo aún soy solo una.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Mientras que hay veces que, al mirarte, no noto más que vacío.

Cómo cuesta afrontar que has dejado de amar sin derramar una sola lágrima. Y todo ese daño que te hicieron, ¿cómo puede desaparecer tan pronto? Parece cosa del destino que todo vaya según lo previsto. También lo parece que todo haya pasado tan increíblemente rápido. Aún así, cuando te miro, no puedo evitar sentir lo que, en un momento, sentía a todas horas. Mientras que hay veces que, al mirarte, no noto más que un vacío silencioso y amargo. Quizás todavía sea capaz de arrancarlo, de sacarle el óxido y volver a amar como lo hice antes. Pero quiero que sepas que como tú, nunca habrá ninguno. Y, que si echo algo de menos ahora, no es más de todo aquello que pasé, todo aquello que sentí junto a ti, cuando nada más que se escuchaban dos corazones latir. Y es que es verdad, te amé, mucho más de lo que puedo explicar o, simplemente, sentir. Pero eso no cambia nada, al menos, ahora no.
Y es que el amor es como la energía, no se crea, no se destruye, solo se transforma.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Sólo sonríe, yo ya sé cómo sentirme bien. (:

Sólo necesito mirar a los ojos y sentir lo que otros sienten.
Pero no es fácil sentirse bien, por eso te pido que al menos lo intentes. Por que la mayoría de las veces lloramos sin motivo suficiente, sufrimos sin excusa, y todo por una persona. Y te pido que dejes de ver lo subjetivo de la vida, que mires a los ojos como si estos te estuvieran mirando a ti, sólo a ti, y que dejes de pensar que siempre habrá otra detrás. Por que tú eres más que suficiente para cada uno de los deseos de ese chico, más que suficiente para cada una de las emociones y momentos, y lo sabes.
Y, si sonríes, puedes hacer que medio mundo se derrumbe y que más de 10 hombres que suspiran por ti se vuelvan locos. Por eso te sigo pidiendo que no te quedes encerrada bajo cuatro paredes, que estas no son lo suficiente para defenderte, que la vida hiere, que el amor ataca hasta al más valiente y que sólo el que de verdad sabe lo que busca puede esquivarlo. Así que busca, encuentra, lucha y ama, pero nunca, nunca, dejes de sonreír por algo que no vale la pena, por alguien que no lo merece, por gente que no se da cuenta del daño que hace.
Sólo te pido que sonrías, yo ya he aprendido a sentirme bien conmigo misma. :)
Te quiero.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Dime que siempre podré soñar con tu nombre.


Tengo que decirte algo, y quizás sólo puedas encontrarlo debajo de las palabras que te escribo. Tengo que gritarte algo, y quizás sólo puedas escucharlo entre los susurros de mis labios. Tengo que contarte algo, y quizás sólo puedas percibirlo cada vez que te busco con los ojos.
Por eso quizás no lo percibas, no llegues a comprender lo mucho que significas para mi, lo demasiado que te necesito. Sólo te pido una cosa, algo que quizás puedas hacer siempre con cualquiera, algo que te parece normal pero que para mi tiene mucho más valor que cualquiera de los gestos que nadie puede hacer.
Nunca me sueltes, quiero sostener tu mano como si fuera la última vez. Quiero abrazarte como si fuera la primera, quiero quererte como si no hubiera mañana. Y por favor, por favor, dime que siempre estarás aquí, que siempre podré contar contigo, que siempre podré soñar contigo...

sábado, 20 de noviembre de 2010

Hay que saber amar a la persona adecuada. &

Hay veces que hace falta cometer un error para darte cuenta de lo que de verdad necesitabas, y que ese error te haga sentir y imaginar como de verdad deberías hacerlo. Hay veces que el corazón confunde capricho con amor, algo usual pero nada agradable. Lo dejas jugar, lo dejas amar y te das cuenta de que todo era una simple ilusión. Por que, cuando te das cuenta de lo hecho, de que no hay vuelta atrás, de que has cometido algo de lo que te arrepientes, quizás no puedas volver a decir que No. Y, es entonces, cuando te das cuenta que no habrías sido capaz de dar un beso que de verdad sintieras, de derramar una lágrima que de verdad doliera y de sentir todo aquello que ya has sentido, pero con otras personas. Por que quizás esa extraña sensación debajo del estómago no era más que un agobio innecesario.
Y es ahora cuando te das cuenta de que eres libre, que antes yacías encerrada en una jaula que ni siquiera te pertenecía, apenas ponía tu nombre. Que existen cuatro tipos de amor, que sólo el tercero admite dos amantes, y el cuarto, dos enamorados. Que tú no estabas en ninguno de esos, pero, que aún así, te han hecho daño. ¿Por qué? Por lo que podría haber pasado. Por el agobio que no merecías, por las dudas que no te pertenecían.
Y en estos momentos es cuando pienso que el amor es cosa de algunos, que pocas veces encuentras lo que buscas, que hay que saber amar a la persona adecuada.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Y es que quizá tu corazón no escuche, o puede que no quiera escuchar.

Y lo grito, lo grito a los vientos, al mar, a la tierra y al sol, pero la gente no es capaz de oírlo. Quizá sean palabras ya tan escuchadas que una vez más casi ya ni tienen valor.
Pero intento olvidarlo, olvidarte, escapar de ese algo que me encierra como si en una jaula estuviera. Pero dos palabras me encierran, dos palabras que dicen más que todo lo que pudiera escribir. Y si alguna vez fuera capaz de olvidarlas, de dejarlas de lado y empezar con otras nuevas, quizá ya no tendrían el mismo sentido que antes, quizá yo tampoco fuera capaz de escucharlas, y les daría el mismo significado que muchos otros le dan.
Pero, por ahora, te sigo queriendo, aunque mi cabeza diga que no, aunque mi sentido común intente negarlo, mi corazón sigue latiendo por una sola razón, y esa razón tiene nombre y apellidos.
Y lo grito, y quizá tu corazón no lo escuche, o quizá sea que no quiere escucharlo.
Te quiero.
JK#

sábado, 6 de noviembre de 2010

Y las hojas caen, y el viento las arrastra como lo hace con mi alma.*

El otoño llega, y las hojas caen, y el viento las arrastra como lo hace con mi alma. Y los sentimientos flotan en el aire, las lágrimas viajan con las nubes, el amor muda de piel.
El corazón se vacía, se olvida y se duerme, mientras el cielo va adquiriendo aquel color rosa. Y los labios se cortan, las miradas se apagan, las manos se ocultan y las lenguas se esconden.
El amor se va, como las aves, a un lugar más cálido y confortable, donde poder alojarse mientras el frío se acomoda en nuestro cuerpo. Y, al cerrar los ojos, no se sueña, no se viaja, no se ama.
Pero la amistad perdura, y mueve los músculos. Y calienta los huesos, alimenta las palabras, completa los momentos y desoxida tus sentimientos.
El cuerpo vive, pero, mientras tanto, el corazón muere.
Y las hojas caen, y el viento las arrastra como lo hace con mi alma, vacía... Que espera volver a llenarse.